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David y Jonatán
desnudos
Jonatán volvía a casa de su
trabajo diario cuando divisó al joven más caliente que jamás había
visto, sentado tocando las cuerdas de una lira. Cabello rizado,
cara de querubín, suave y ligeramente musculoso pero apenas lo
bastante grande para dejarse crecer la barba.
¿Quién es ése?", preguntó a su escudero.
"Es un nuevo recluta que ha enrolado tu padre. Es pastor y viene
de Belén. Se llama David."

"Chico", llamó Jonatán a David.
"Eso que tocas es una canción fabulosa. Ven esta noche a verme y
me la enseñas."
Más tarde, David y Jonatán estaban relajándose en la habitación de
Jonatán, fumando, intercambiando melodías con la lira y
conversando de cualquier cosa.
"Es una túnica muy guapa la que llevas."
"¿Te gusta? ¿Por qué no te la pruebas?", preguntó Jonatán y
desnudándose, se la colocó a David sobre los hombros, y el miembro
que se le empezaba a endurecer le rozó la cadera al joven.
"Prueba también esta espada", dijo, y deslizó la empuñadura de su
arma en la mano derecha de David, mientras le guiaba la otra mano
a su palpitante lanza.
David abrió desmesuradamente los ojos pero cogió firmemente la
verga de Jonatán mientras pesaba la espada.
"Tiene un buen peso", dijo, mirando directamente Jonatán. "Me
gusta algo que puedo empuñar así", dijo y comenzó a frotar el
prepucio acariciando el glande de Jonatán.
Jonatán sonrió y acercó su mano hasta coger el bulto que crecía
bajo la túnica de David.
"Veo que sabes utilizar esa arma".
"No tengo tanta experiencia como tú. Quizá puedas guiarme."
"De acuerdo. Es preferible coger al enemigo en algún tipo de
desventaja, cogerlo desprevenido, por ejemplo, por detrás". David
entendió la indirecta y se colocó por detrás de Jonatán.
"Incluso es mejor si lo encuentras en una posición vulnerable."
Jonatán se inclinó hacia delante, presentándole sus nalgas a
David, cuyo instrumento estaba ahora totalmente erecto y
chorreando de su lubricación.
"Tienes que evaluar bien tu blanco", dijo Jonatán, inclinándose
para abrirse del todo y enseñarle a David el estrecho agujero de
su culo. "Y blande tu arma." David sacó sus diecisiete centímetros
y frotó la punta de su polla contra el ojo del culo de Jonatán.
"Cuando golpees", dijo Jonatán, "no tengas misericordia". David lo
penetró profundamente, y Jonatán tragó aire. "Pues, quizá con un
poco de misericordia", agregó. David se retiró y escupió sobre su
verga unas cuantas veces antes de volver a entrar.
"¡Ahora!", exclamó Jonatán, "hasta dentro, hasta la empuñadura."
David embistió el culo de Jonatán hasta que acabó con un grito.
"Madre mía, ¿Dónde aprendiste a follar así?"
"Hay que hacer algo para pasar el tiempo con las ovejas."
Más tarde, los dos estaban abrazados sobre el lecho y Jonatán
acariciaba los rizos de David.
"Eres un rival considerable", dijo "pero me alegro de que estamos
del mismo lado."
Samuel I, 18: 1-4
[1]Cuando David terminó de
hablar con Saúl, Jonatán se quedó prendido del alma de David y
comenzó a quererlo como a sí mismo.
[2] Ese día Saúl guardó a David en su casa y no le permitió
regresar donde su padre.
[3] Entonces Jonatán hizo un pacto con David, porque lo quería
como a sí mismo.
[4] Y Jonatán se despojó del manto que llevaba y se lo dio a
David, y también le dio su propia armadura, así como su espada, su
arco y su cinturón.
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